Corfu, un slalom en el paraíso esquivando el turismo con éxito

Corfu, un slalom en el paraíso esquivando el turismo con éxito
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INTRODUCCIÓN

Nuestra visita en la isla de Corfú, o Kerkyra (como la llaman los locales), se enmarca en un viaje de dos meses por la zona de los Balcanes y Grecia. Recién llegados de Albania, nuestra primera parada helena fue en esta isla, la más grande del mar Jónico. Esperando ser abrumados por el turismo nos sorprendimos al ver que no solamente en algunas playas estábamos solos, sino que casi la mitad de la isla era para nosotros. Con total libertad dormimos en las playas (a veces con las puertas de la furgo abiertas de par en par) y gozamos de casi diez días fantásticos descubriendo la historia y la belleza de esa singular isla de aire griego y veneciano.

CÓMO LLEGAR Y CÓMO DESPLAZARSE

Hay muchas formas de llegar a la isla. La más popular y sencilla es llegando des del aire, con vuelos directos des de Barcelona o Madrid hasta Corfú a precios razonables. Una vez en el aeropuerto existen varias compañías de alquiler de vehículos para visitar la isla. Os dejamos un par de enlaces para qué podáis consultar precios (de vuelos y de alquiler de coches) y empezar a planear vuestro viaje.

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Si ya estamos en Grecia y gozamos de vehículo propio tenemos también varias opciones de llegar en ferri, aunque las más sencillas son las que salen des de la ciudad de Igoumenitsa. Des de esa ciudad existen dos ferris. Uno hacía la capital, Corfú, y otro hacia el sur de la isla, Lefkimmi. Ambas opciones son buenas, aunque Lefkimmi sale mucho más económico al tratarse de un trayecto mucho más corto. Nosotros la escogimos al último momento, y la verdad es que nos permitió llegar a la isla por un lugar menos frecuentado y nos permitió enamorarnos de la isla ya des del primer momento. Sin embargo si hubiésemos llegado por Corfú quizás nuestra experiencia global hubiera sido distinta.

Si venimos con nuestro propio vehículo des de casa, y no tenemos muchas ganas de conducir, existen algunas compañías de ferris que operan des de Italia (Ancona) directos a la isla. También se puede llegar en autobús des de distintas ciudades griegas. El billete de bus casi siempre incluye el ferri, pero luego será más difícil desplazarse por la isla si no se dispone de vehículo propio.

DONDE ALOJARSE

Corfú es una isla muy turística, al menos en su mitad oriental (la capital y la mayoría de playas del este y algunas del norte de la isla), así qué si vais a visitar la isla recomendamos qué reservéis cuanto antes vuestros alojamientos ya qué fácilmente pueden poner el cartel de “lleno” en algunos rincones de esta perla del Jónico. Sin embargo, la oferta es abundante y hasta podemos permitirnos el lujo de no reservar con antelación si visitáis el centro, el sur o el oeste de la isla.



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Para los furgoneteros, como ya dijimos en nuestro artículo de “Grecia con niños”, ¡welcome to heaven! La acampada libre es legal a todo el país, y en esta isla hay increíbles sitios donde dormir, algunas de ellas fáciles de localizar con aplicaciones como Parkfornight. Nosotros dormimos todas las noches solos, con la furgo abierta para ventilar y estar más fresquitos, y hasta una noche gozamos del eclipse lunar sentados en nuestras sillitas de camping en medio de la nada.

NUESTRO RECORRIDO

Llegamos, como ya hemos dicho, por Lefkimmi pocos días antes del 1 de agosto, y lo hicimos en un ferri qué ni de lejos andaba lleno (a diferencia del de Corfú capital). Así pues llegamos por el lado menos explorado de la isla y eso nos permitió encontrar sitios increíblemente bellos y bastante solitarios. Los primeros días recorrimos con mucha tranquilidad el lado oeste de la isla encontrando sitios y gentes maravillosas. La tendencia cambió al llegar al norte de la isla. Allí encontramos playas preciosas pero más llenas de turistas. Y finalmente acabamos pasando más rápido por el lado este de la isla, llenas de playas con jóvenes con ganas de fiesta… Así pues dimos una vuelta a la isla en el sentido de las agujas del reloj. Y os invitamos a descubrir los mejores sitios con nosotros!

LEFKIMMI

Lefkimmi es el pueblo más grande del sur de la isla. Aunque no tiene propiamente playa puede ser una parada interesante para probar la gastronomía local, y a poder ser en alguna terraza cerca del canal. Nosotros hicimos una parada técnica después de ir a urgencias (sino no hubiésemos parado) y la verdad es que el pueblecito nos gustó por su tranquilidad y ambiente tranquilo, aunque se le hecha de menos la playa…

LAGO KORISSION Y HALIKOUNAS BEACH

Si vais al sur de la isla… ¡No vayáis a Issos Beach! A menos qué os guste bañaros con muchísima más gente y con la música del chiringuito a todo volumen. Al llegar nos llevamos un disgusto... Aun así, no desistimos y dimos un rodeo inmenso al Lago Korission y ¡Sorpresa! 3 km de playa para nosotros solos. ¡Si, Si! ¡Solos! Halikounas Beach es una magnífica playa de dunas donde pasaba algún qué otro turista cada 15 minutos… ¡o menos! Enclavamos nuestra furgoneta en las dunas que separan el lago del mar, y en un fantástico escenario pasamos un par de noches de fábula.

La playa es perfecta para ir con niños. Quizás las aguas no son igual de azules y cristalinas que en otros puntos de la isla, pero se adentran paulatinamente al mar y vuestros hijos van a estar contentísimos de poder jugar y construir castillos, correr y revolcarse por la arena y hasta bañarse con total seguridad. Des de ese punto también se puede visitar el lago aunque nosotros no vimos algunas de les especies anunciadas en algunos carteles. Aun así, ¡un lugar fantástico!

Si se decide ir a esta zona sería buena idea llevarse algo de comer ya que solo vimos un chiringuito en la zona.

LIMNI BEACH GLYKO Y ROVINIA BEACH

Y para los amantes de las aguas cristalinas y el snorkel ¡Limni Beach! En esa playa encontramos una dosis doble de cala perfecta; y decimos doble porque hay dos calas en el estrecho del ismo rocoso que se forma. Separadas tan solo por unos cinco metros en su punto más estrecho tenemos una sola playa con dos mares donde bañarse, ¿increíble no?

Si tenéis peques aficionados a buscar peces encontraréis todo tipo de animales marinos! ¡Al agua patos!

Teóricamente existe un parking para llegar hasta Rovinia Beach y después hay que caminar un par de kilómetros por una pista forestal primero y por un bosque fantástico de olivos después, para llegar a la playa; así que recomendamos llevar un buen calzado. Aunque nosotros tuvimos problemas para llegar a dicho parking y tuvimos que aparcar en el cementerio de Liapades ya que las calles que comunicaban con las playa estaban cortadas por obras… Así que nosotros tuvimos que andar cinco de bajada i cinco de subida… De camino vimos otras playas, como la Rovinia Beach, que si bien no tenia el “encanto” de ser un playa “doble”, gozaba de unas aguas igualmente muy pero qué muy bellas.

 

PALAIOKASTRISTA

Palaiokastrista es sin duda uno de los punto efervescentes de este rincón de la isla. Un sitio para nosotros prescindible en verano, aunque con alicientes interesantes por si se quiere visitar. En primer lugar es uno de los puntos que goza con mayor oferta de botes a motor para tursitas sin licencia… Por unos 70 euros (en verano del 2018) puedes gozar de una pequeña embarcación para toda la familia y llegar hasta playas como las de Limni o Rovinia, o hasta otras totalmente inaccesibles por tierra y que son auténticas bellezas como Chomi, Paradise, Stelari, Mikro, Kastelli o Mikro Kastelli entre muchísimas otras.

Además el pueblo goza de un pequeño acuario con animales marines de la zona y reptiles, que a los más peques (especialmente los qué no pueden bucear) les va a gustar. Es un acuario muy sencillo pero gratuito para los peques y a precios razonables para más mayores.

Des de esa población también se puede visitar el castillo de Angelokastro, una obra bizantina colgante a 300 metros sobre el nivel del mar o el monasterio de Paleokastritsa en un enclave hermosísimo.

AGIOS GEORGIOS BEACH (PLAYA SAN JORGE)

Arena fina y piedrecitas. Agua totalmente cristalina y turquesa. Playa muy larga. Todos los elementos para ser una de les playas más visitadas de la isla y una de las que estuvimos más solos y tranquilos. La playa de Agios Georgios en el pueblo del mismo nombre es un buen destino para familias que busquen playas seguras, bonitas y tranquilas.

PORTO TIMONI BEACH

Limni Beach segunda parte… Porto Timoni vuelve a ser una de las pocas veces en nuestras vidas que nos vamos a bañar en dos “mares” des de una misma playa a la vez… De nuevo aguas cristalinas rodean un istmo en el que merece la pena darse un chapuzón. La llegada hasta ese punto no es nada fácil y menos si se viaja en furgoneta. Nosotros tuvimos que dejar la furgo antes de Afionas y andar un ratito por un camino no muy fácil hasta la playa. Si seguimos el caminito hasta la península encontraremos una “capilla” de lo más curisosa.

LOGAS BEACH

Menudas fotos nos sacamos en este punto. Sin ser profesionales, obtuvimos unos resultados estupendos… Pero no tenemos nada de mérito. ¡El mérito es del sitio! Unos acantilados escarpados caen directos hacia un mar turquesa que dejan sorprendido a cualquiera. Es un sitio increíble aunque el baño no parece estar muy recomendado. Parece ser que suele soplar el viento y las mareas pueden dejarte sin mucho espacio entre el mar y las paredes. Si que es un sitio perfecto para despedirse del sol, momento en el qué aparecen bastantes turistas, que se van tal como han llegado unos minutos después.



Un buen sitio para cenar es el chiringuito que hay en la cima y que dispone de un balcón panorámico. Los precios son más caros qué en el resto de la isla, pero merece la pena.

CAPE DRASTIS Y CANAL D’AMOUR

Un par de paradas interesantes cerca de Logas Beach serian el Cape Drastis y el Canal d’Amour. Tanto la primera como la segunda son paisajes fantásticos donde pequeños acantilados zigzaguean antes de caer al mar formando postales únicas. Nosotros solamente las vimos un momento ya que la primera no era el mejor sitio para andar con un bebé y la segunda estaba llena de gente. Así que os las recomendamos si no vais con niños demasiado chiquitines y sobretodo si no vais en temporada alta ya que realmente son dos de los “highlights” de la isla.

KARNIARIS

Y de la muchedumbre a la tranquilidad de nuevo. Sin saber exactamente porqué terminamos el día en Karniaris. Un pequeño pueblo de costa del noreste de la isla. Con vistas directas a Albania, este pequeño y tranquilo pueblo goza de una oferta turística familiar pero sin demasiado turistas por alrededor.

Habíamos oído que muchos bares y restaurantes (y hoteles) de Grecia dejan bañarse a la gente libremente en sus piscinas… Y en este pueblo es verdad. Encontramos un bar donde no solamente nos dejaron aparcar y dormir en su jardín trasero sino que nos abrieron las puertas a su piscina gratuitamente. Lógicamente acabamos cenando en el sitio después del buen trato, aunque la comida fue deliciosa y muy económica.

El pueblo dispone de un pequeño parque para niños con karts, parque y minigolf. Sin duda un buen sitio para pasar un buen rato en familia.

PANTOKRATORAS MOUNT

Después de tanta playa decidimos subir un poco hacía el monte, y nada mejor que el monte Pantokrator, el punto más elevado de la isla que supera los 900 metros sobre el nivel del mar y que ofrece unas geniales vistas, no solamente de la isla sino de la costa griega y albanesa. Se puede llegar en vehículo hasta la cima donde se puede visitar un monasterio o se puede subir des de distintos pueblos muy auténticos del interior. Por el calor de la época optamos para subir en la furgo aunque en algún tramo lo pasamos mal ya que no es la carretera más segura del mundo.

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 CORFU

Esta particular ciudad griega respira aires venecianos y británicos y es que esta isla ha visto pasar multitud de nacionalidades que han intentado dominarla y que con el paso de los siglos han dejado huella; especialmente los venecianos qué construyeron fortalezas y avenidas más parecidas a Dubrovnik que a ciudades griegas, y con casas y palacios coloniales tras el paso de los británicos.

Esta pequeña urbe es una parada genial, para conocer un poco más la historia de Grecia y en especial de las isla Jónicas. Recomendamos visitarla si o si, pero llegando a la tarde y paseando con la caída del sol, ya que si no la temperatura en verano suele ser agobiante. Las terrazas y el ambiente al anochecer son uno de los alicientes donde no faltan los conciertos y los espectáculos callejeros.

Quizás pasar un par o tres de tardes no es mala idea para tener tiempo de visitar las dos fortalezas, pasear por las laberínticas calles de casco antiguo visitando los múltiples locales de artesanía de la ciudad y los suvenirs, la esplanada (donde no faltan alicientes para los niños), el mueso arqueológico (para recordar qué, si, que todavía estamos en Grecia) o el mueso bizantino.

LA COSTA ESTE

Tras nuestro paso por la capital seguimos abochornados por la masa turística de los alrededores de la capital, y pueblo tras pueblo, playa tras playa vemos que las playas de la costa este están repletas de gente así que vamos pasando de largo hechando de menos el otro lado de la isla.

Si que en Mpenitses visitamos el Mueso de las Conchas ya que nuestra peque tiene curiosidad por los bichejos del mar y como todavía no domina el snorkel es una oportunidad para ella para aprender más. El museo no es gran cosa pero la entrada es muy económica y los propietarios nos tratan muy bien. Habeindo recorrido casi toda la costa decidimos volver a Halikounas donde nos sentimos excepcionalmente bien, así que de nuevo emprendemos el camino para cruzar la isla.

TREKKING AGIOS MATTHEOS - MONASTERIO PANTOKRATORAS

A medio camino hacia la costa oeste vemos en el "maps" que hay otro monasterio y pensamos que un poco de aire más fresco en la cima de la montaña nos irá bien. Por lo qué leemos en internet pinta bien así que quizás puede ser una buena excursión. Aunque si váis... ¡planeadlo y estudiad la ruta mejor qué nosotros! Casi nunca nos perdemos pero en esta ocasión acabamos desorientados por las callejuelas de Agios Matheos, hasta el punto de meternos 300 metros por una callejuela donde la furgo acaba tocando pared y pared…

Desesperados y sin saber como salir de allí los locales nos ayudan abriéndonos las puertas de su jardín para que con mucha maniobra acabemos dando la vuelta. Quizás no llegamos a la cima y no podemos contaros mucho sobre este monasterio… Lo qué si sabemos es que la gente de este pueblo es increíblemente bella, amable y hospitalaria, ya que salimos del jardín con regalos de los vecinos… 3 kg de tomates ecológicos y un par de kilos de higos de los que chiflan a mama kangur 🙂

Sin hacer la excursión, acabamos nuestros días en Halikounas gozando de nuestro saludable menú a base de hospitalidad griega en medio de las dunas, donde el eclipse de luna nos acaba de dar una buena despedida final de la isla.

 

 

 

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