5 formas diferentes de pintar

5 formas diferentes de pintar
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Estamos acostumbrados a sentarnos en la mesa con un estuche de lápices y una hoja impresa con diferentes motivos y pintar  sin salir de la raya. ¿De veras que es útil esa rigidez para los niños? ¿Dónde ha quedado la felicidad de pintar como Bert, el pintasuelos de Mary Poppins?

¡La expresión puede ir mucho más allá de eso! El mundo está hecho para expresarse.

En todos los rincones de la vida podemos encontrar un pequeño espacio de silencio que nos espera, con ganas de explicar la historia de los seres que han pasado por allí, que se ha ido escribiendo en las paredes. Es innato en el ser humano el hecho de crear, por eso hoy os escribo 5 formas diferentes de pintar con niños, para que puedan crear, imaginar, expresar, y sobretodo jugar.

1. En una montaña de pizarra

Unir la creatividad con la naturaleza es una buena forma de aumentar los niveles de serotonina (hormona del placer y la felicidad). Esta actividad es tan relajante para adultos como para niños! Lo único que necesitamos es saber en que zona próxima podemos encontrar una montaña con formaciones de una roca llamada pizarra.

La pizarra se usa, evidentemente, para hacer pizarras debido a su estructura en finas láminas, formadas por sericita, moscovitaclorita y cuarzo, pero también para construir techos en zonas dónde nieva a menudo ya que es el material para techos más sostenible. Así que normalmente encontraremos montañas con pizarras que suelen estar a bastante altura. En Catalunya podemos encontrar zonas como Rupit, la Cerdanya, o la mayoría de rincones de los pirineos. Es genial hacer la excursión en verano, ya que con el sol y el calor la pizarra está más seca, y al mojarse creará muchísimo contraste.

A llevar a la mochila cuando salgamos; necesitaremos pinceles de diferente grosor, un cubo o bol y una botella de agua. Como la pizarra crea mucho contraste con la humedad, es tan simple como pintar en la pizarra con agua, os juro que se pueden hacer auténticas maravillas! Aunque si soy sincera, siempre acabamos refrescándonos los unos a los otros…!

 

2. En una habitación empapelada

Cuando entré en la escuela de Congrés Indians (en Barcelona) para hacer una visita, y vi una habitación entera, toda empapelada sin nada más que un carrito lleno de pinturas y pinceles fue cómo…

¿ENSERIO? ¡Esto es el paraíso! Aquí si que puede uno expresarse.

Los niños eran completamente libres de dibujar, sin límite de colores, sin límite de espacio, sin unas líneas que seguir. Esa habitación era mágica, un rincón del mundo donde nada era juzgado, nada era expuesto al criterio ajeno. La única función del educador era estar atento a las necesidades físicas de los niños en cuanto a reponer el papel que ya no servía, rellenar los botes de pintura… El resto estaba a cargo de los niños, a merced de su imaginación.

Es posible que en muchos espacios educativos o hogares no dispongan de una habitación entera, pero se puede minimizar a una pared de una habitación, o una zona del garaje por ejemplo. La cuestión es que los niños puedan disponer de un gran lienzo que abra sus horizontes.

Y como educadores o padres también podemos conocer mucho a los niños observando cómo dibujan, cómo pintan, cómo se comportan cuando lo hacen. Simplemente observando, sin juzgar, dejando que las sensaciones invadan nuestro cuerpo. No hace falta sacar conclusiones de todo, si comprendemos será el mejor trabajo que podamos hacer.

Podéis encontrar más información sobre esto en el libro de Arno Stern, es toda una pedagogía realmente interesante. Os dejo el enlace del libro ARNO STERN – Del dibujo infantil a la semiología de la expresión  

Debajo de la mesa

Qué gusto da poner el mundo al revés! Cuando era una niña, me encantaba tumbarme en el sofá con la cabeza en el suelo y los pies hacia arriba e imaginar que pasaría si todo fuera al revés. ¿Cómo pasaríamos por las puertas? ¿Sería agradable jugar en el techo tan blanco? ¿Las lámparas se aguantarían rectas o se quedarían arrugaditas en el suelo? jajaja

Pues enganchar un papel debajo una mesa baja es cómo volver a vivir al revés. Favorece la coordinación y las relaciones espaciales, y además es una forma bien original de pintar. Es cómo volver a concebir la realidad desde otro punto de vista, formando nuevas ideas, nuevas preguntas, nuevos objetivos. A partir de los 5-6 años, los niños necesitan una nueva visión de lo que conocen, y su incansable sed de conocer todo aquello que les rodea les lleva a nuevas comprensiones.

Lo único que debo deciros es… Pintura sólida! Se pueden usar lápices, rotuladores… Pero por el bien de los ojos de toda la familia, mejor no uséis témperas o acuarelas 😉

Con los pies en el suelo

Pero precisamente quienes más disfrutarán esta actividad serán los que menos toquen de pies al suelo! Los niños activos, que les gusta experimentar sin miedo a ensuciarse, niños con mucha tierra o fuego, les encantará este tipo de pintura. Se trata de poner todo tu ser en aquello que estás haciendo, tu obra de arte.

Se puede poner papel en el suelo, o no, depende del sitio podéis hacerlo al aire libre con pinturas biodegradables (tenéis la receta en la siguiente actividad, un poco más abajo)

Unos platos con pintura de diferentes colores repartidos por el espacio, y muchos pies descalzos. La verdad es que esta actividad es preferiblemente veraniega… Ya os imagináis como acabarán los niños, así que con poca ropa se acaba de lavar antes 😉 Y lo mejor de todo… Es que los mayores también participéis!

 

Bombas de color (globos de latex)

Cierto es que a un ataque de cosquillas lo llamamos guerra de cosquillas, o pelea de almohadas… Pero nada más lejos de crear un acto violento, sino al contrario, es algo lleno de amor que nos llena de oxitocina y hormonas de placer. Será por el momento inesperado, por el contacto humano o tal vez por la actividad física, pero son actividades que acaban por hacernos reír a carcajadas.

El ser humano necesita formas para destensar, para relajarse. Los adultos tenemos preferencias como un baño de espuma (ay, quien tuviera tiempo! jaja), una clase de yoga, un circuito en bici, salir a correr… A los niños les sucede lo mismo, pero ellos todavía no saben cómo hacerlo solos. Por eso las actividades que implican un cierto ejercicio físico son tan beneficiosas;

Se moviliza y libera la energía estancada a lo largo de todo el día.

Los materiales que necesitamos son:

  • Globos biodegradables
  • Pintura biodegradable de colores
Cómo hacer pintura biodegradable
Mezcla en un cazo 1/2 taza de harina fina de maíz, 2 tazas de agua fría y 4 cucharadas de azúcar. Calienta a fuego medio hasta que empiece a espesar (unos 3 minutos) y retira del fuego. Continua removiendo hasta que esté más fría y espesa. Separa en vasitos y mezcla unas gotas de colorante alimenticio en cada vaso.

Ahora puedes rellenar los globos con esta mezcla y acabarlos de llenar con aire. Y ya estarán listos para una batalla de color en toda regla!

 

Esperamos que pongas en práctica muy pronto estas 5 formas de pintar, en las que toda la familia puede pasar un genial rato de diversión. Si te ha gustado este artículo, no olvides de compartirlo para que otros peques puedan disfrutarlo también 🙂

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